Quiero evaluar las competencias de mis empleados con un juego. ¿Qué opciones tengo?

Si estás aquí es porque quieres innovar y evaluar las competencias de los empleados con un juego. Y es totalmente lógico. Nunca antes había sido tan importante evaluar y mejorar las competencias de los empleados. En una guerra abierta por el talento donde los títulos universitarios ya no son suficientes, son las competencias o las soft skills las que marcan la diferencia entre nuestro empleado top, y un empleado más. ¡Pero es que las tornas han cambiado! Ahora son estos empleados top los que escogen a las empresas en las que quieren trabajar, y no al revés.

Que los empleados vean que la empresa se preocupa por su crecimiento utilizando herramientas innovadoras retiene y atrae talento. Los videojuegos y la gamificación entran dentro del saco de las herramientas innovadoras y son tendencia en las herramientas de talento. 

Pues estás en el lugar indicado. Te vamos a explicar las dos principales metodologías que existen para evaluar competencias de los empleados con juegos. Las dos opciones que tienes son los serious games, y la gamificación. Y tienes que entender muy bien sus similitudes y diferencias y las ventajas de cada una para escoger la mejor opción para tu empresa. ¡Sigue leyendo!

 

¿Cuál es la diferencia entre gamificación y serious game?

gamificación en la evaluación de competencias

Los fundamentos de la gamificación y de los serious game (o juegos serios) son iguales: se utiliza el poder del juego para motivar a los empleados y crear experiencias más satisfactorias y placenteras. La mayor diferencia entre gamificación y serious game es que la gamificación es un juego parcial (es decir, trozos de juegos insertados en la realidad), mientras que un serious game es un juego completo (un juego de pies a cabeza).

No es lo mismo que te motive a salir a correr con elementos de juego, que jugar a un juego de carreras en la Playstation. No es lo mismo que te motive a evaluar y mejorar competencias con elementos de juego, que jugar a un videojuego en el ordenador donde pones en práctica esas competencias.

Vamos a ver estas diferencias en más detalle.

 

La opción económica pero sencilla: La gamificación.

evaluación de competencias puntuales

Esta es una gran forma de evaluar las competencias de los empleados con un juego. La gamificación (o gamification en inglés) no es un juego completo, sino un juego parcial. La gamificación consiste en aplicar elementos de juegos (como pueden ser los puntos, los rankings, los logros, subir de nivel, los objetos virtuales, las competiciones, las recompensas…) a lugares del mundo real que no son lúdicos de por sí, como la oficina, las aulas, el deporte, la salud…

Estos elementos de juego provocan que veamos atractivas algunas tareas que de normal no vemos tan atractivas. Algunos ejemplos pueden ser salir a correr, dejar de fumar… o mejorar nuestras competencias en la empresa. Pero son tareas que realizamos en nuestro día a día. La gamificación nos ayuda a convertir nuestro día a día en una actividad más satisfactoria y estimulante. Pero no dejamos de vivir nuestro día a día. No se trata de una simulación.

Vamos a verlo mejor con un ejemplo que puede que a todos os resulte familiar: una app para salir a correr. Puede que conozcáis apps como Nike+, Runtastic… Estas apps aplican elementos de juego (puntos, rankings, competiciones con amigos…) cuando salimos a correr. Estos elementos nos ayudan a que seamos diligentes y salgamos a hacer ejercicio frecuentemente, a que superemos nuestras propias marcas o las de nuestros amigos, a competir con la gente que conocemos… Pero la acción principal sigue siendo una acción cotidiana de nuestro día a día: salir a correr.

 

La gamificación en la medición de competencias de empleados

También podemos insertar elementos de juego en la evaluación de competencias. De esta manera no solo mejoramos la involucración del empleado en su mejora, sino que encontramos muchas más ventajas. Por ejemplo, que los evaluadores rellenen las evaluaciones a tiempo

Quizá con una aplicación para salir a correr lo veáis muy claro porque es un uso habitual, pero no terminéis de verlo con una herramienta de evaluación de competencias. Vamos a analizar en detalle cómo la herramienta Zeppelean utiliza la gamificación en la evaluación.

Zeppelean convierte la evaluación en un juego de coleccionar cromos. Los empleados deben hacer una serie de acciones (evaluar y mejorar) para conseguir cromos virtuales y completar su álbum.

Los evaluadores reciben monedas virtuales cuando cumplen sus evaluaciones. ¡Pero cuidado! Si tardan mucho en completarlas, la cantidad de monedas que reciben es menor. Los evaluadores deberán completar las evaluaciones a tiempo si quieren ganar muchas monedas y tener muchos cromos.

Lo mismo ocurre con las tareas que marcamos a los empleados para que mejoren resultados. Si las cumplen a tiempo, ganarán más monedas que si las cumplen fuera de plazo, o en un fecha muy pegada al final del plazo. De esta manera fomentamos la diligencia entre el equipo.

Además si los empleados mejoran sus resultados evaluación tras evaluación, suben de nivel. Al subir de nivel ganan ventajas para completar su álbum. Por ejemplo pueden cambiar cromos con sus compañeros, o aumentan su suerte para que puedan obtener cromos de más valor.

Al final Zeppelean ordena a los usuarios en un ranking según el valor de su álbum. Y si la empresa lo decide, puede dar premios físicos a los empleados que estén más arriba en el ranking.

Como podemos ver, Zeppelean añade elementos de los juegos (monedas virtuales, niveles, colecciones, rankings…) a la evaluación tradicional. No deja de ser una evaluación de toda la vida, pero con mecanismos que ayudan a que la experiencia sea más atractiva. Y funciona de maravilla, aquí podéis leer un caso de éxito. En este negocio por fin consiguieron que fueran los propios empleados los que se preocuparan por su crecimiento profesional y por su mejora continua gracias a Zeppelean.

 

Ventajas y desventajas de la gamificación en la evaluación de competencias

Podemos concluir en que la gamificación consiste en aplicar polvos mágicos a algo que ya existe para hacerlo más atractivo.

Y solo por sus ventajas vale la pena darle un oportunidad:

  • Aumenta la involucración del empleado en el proceso de evaluación de competencias
  • Consigue que las evaluaciones de competencias se hagan a tiempo
  • Aumenta la motivación y la satisfacción de los empleados
  • Aumenta el rendimiento de los empleados
  • Te da muchísimos más datos, aparte de los propios resultados de la evaluación
  • Te ayuda a que la evaluación deje de percibirse como algo negativo

Si quieres indagar más sobre las ventajas de aplicar gamificación en la evaluación de competencias, aquí tienes una guía completísima sobre el tema.

¿Cual es la principal desventaja? Que para muchos, puede saber a poco. Cuando alguien está pensando en evaluar con juegos quizá está pensando a lo grande. Quizá está pensando en un videojuego donde me divierto durante una partida de 30 minutos. Y la partida interpreta lo que el empleado ha hecho y lo transforma en una lista de competencias puntuadas. Si estáis esperando eso, esas herramientas se conocen como Serious Games, y es lo que vamos a ver a continuación.

Puede que te interese: Evaluación de competencias y gamificación. Guía completa para entender sus ventajas.

Puede que te interese: Cómo aplicar gamificación en la evaluación de competencias y desempeño. Guía paso a paso.

 

La opción más cercana al videojuego: Los serious games

evaluación de competencias y gamificación

Por otro lado tenemos a los serious games. Los serious games son la forma más molona de evaluar las competencias de los empleados con un juego. Estos, al contrario que la gamificación, son juegos completos. Candy Crush es un juego completo. Los Sims es un juego completo. Call of Duty es un juego completo. Por lo tanto un serious game es un juego de pies a cabeza. De esos en los que cojemos un mando o un ratón y teclado, y jugamos.

La diferencia entre los juegos comerciales que hemos descrito en el párrafo anterior, y los serious games es su propósito. El propósito de Mario Bros es pasar un buen rato divertido y entretenerse. El propósito de un serious game en un entorno profesional sería distinto: o aprender (en el caso de la formación) o evaluar competencias (en el caso que nos interesa en este artículo).

Vamos a ser realistas: Los serious games son la opción guay. Evaluar competencias por jugar a un videojuego durante un rato es alucinante. Pero si somos realistas, tenemos que serlo del todo: es caro. Muy caro. Los serious games son poco replicables y requieren un gran desarrollo técnico.

 

Los serious games son la opción más cercana a los videojuegos reales. Pero prepárate para abrir la cartera

Evaluación de competencias y gamificación

Por un lado, desarrollar un juego completo es carísimo. Pensad que tenemos que crear todos los gráficos del juego, necesitamos un equipo de desarrolladores, diseñadores de mecánicas de juego, música y sonido… A eso súmale psicólogos y especialistas que sepan interpretar las acciones del jugador y transformar esos datos en competencias puntuadas. Desarrollar un juego comercial está alrededor de los 25 millones de euros (tirando a lo bajo. Algunos juegos han costado 500 millones).

Esta cifra es asumible para la industria del videojuego porque se dedica a comercializar este trabajo y sacarle rédito económico. Pero nosotros no manejamos estas cifras de dinero y el fin del producto es un uso interno. Es cierto que no buscamos un juego que sea largo y con unos gráficos espectaculares. Pero aun reduciendo el juego a su mínima expresión, un presupuesto de 1 millón o 500.000€ puede ser demasiado caro para cualquier empresa común.

Por si fuera poco, estos juegos son poco replicables. Estaríamos desembolsando una gran cantidad de dinero para un único uso. Cuando jugamos por primera vez y todo nos pilla por sorpresa, nuestras acciones en el juego son más puras y por lo tanto los resultados obtenidos son más realistas. Si yo no tengo ningún conocimiento sobre el juego, es más probable que las acciones que haga en el juego sean más cercanas a las que haría en la realidad.

Por lo tanto la primera vez que juego mis acciones se pueden convertir en una evaluación de competencias de forma realista. Pero a partir de ese momento nos convertimos en mejores jugadores. Ya sabemos a lo que nos vamos a enfrentar, y ya sabemos qué acciones desencadenan determinadas consecuencias y determinados resultados. Por lo tanto poco a poco aprendemos a jugar para obtener un buen resultado en la evaluación de competencias, coincida o no coincida ese resultado con nuestra realidad.

Si no hemos jugado nunca a Super Mario, no sabemos nada de lo que puede ocurrir. Si vemos un agujero en el suelo puede que nuestra curiosidad nos diga “salta dentro del agujero, a ver que hay abajo”. Pero saltamos y vemos que Mario muere, perdemos una vida, y tenemos que empezar el nivel desde el principio. Ese “castigo” nos sirve para saber que no debemos cometer ese error de nuevo. Lo mismo ocurriría con un sistema de evaluación en un juego. Si obtenemos un buen resultado la primera vez, seremos conscientes de que tenemos que repetir siempre los mismos actos para obtener un buen resultado, o el resultado esperado. Si obtenemos un mal resultado, aprenderemos y buscaremos un camino alternativo hasta acertar. En ninguno de los dos casos los resultados obtenidos sería realistas. A no ser que desarrollemos un juego nuevo cada vez que evaluemos.

En este contexto quizá tiene más sentido utilizar estos videojuegos para medir competencias únicamente durante un proceso de selección. El examen se haría una única vez, no nos tenemos que preocupar de si el jugador aprende a sacar buena nota jugando. Pero si queremos evaluar las competencias de los empleados con un juego, quizá es mejor otra alternativa, porque es un proceso que se repite. 

 

¿Entonces cuál de las dos opciones es la mejor?

¿Entonces qué opción es mejor si quiero evaluar las competencias de los empleados con un juego? Como hemos dicho, los serious games son muchísimo más atractivos. Pero ese atractivo tiene un coste. Un alto coste.

La gamificación es una solución muchísimo más económica y replicable. No es tan cercana a la experiencia real de un videojuego, pero sí es atractiva y funciona. Además la gamificación es muy reutilizable. Un mismo sistema, si está bien construido, te puede durar años. Como no existe un juego, sino que el juego es “la vida real”, tiene muchas menos limitaciones en el tiempo.

En el caso de que quieras evaluar competencias con gamificación échale un vistazo a Zeppelean, o lee su caso de éxito. Y si quieres desarrollar alguna otra herramienta de gamificación o apostar por un serious game, ponte en contacto con Prisma. Se trata de un joven empresa española pero que ha hecho proyectos alucinantes para empresas como American Express.

¿Y tú? ¿Tienes experiencia probando alguna de las dos metodologias? Nos encantaría oir tu opinión respecto a la gamificación y los serious games. Así que déjanos un comentario si te apetece.

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